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Sillines y manillares!

La isla de Ré es el lugar ideal para los afi cionados a pedalear

Con un pico a 19 metros y más de 100 kilómetros de pistas para bicicleta bien acondicionadas

 

En cuanto se cruza el puente, uno se da cuenta inmediatamente de que llega a una isla muy llana. Muy en voga, la bicicleta respeta el medio ambiente ya que no utiliza combustible y no emite carbono.

 

¿Una bicicleta, para qué?

Por la mañana prontito y tarde por la noche, fuera de las horas punta, no es raro encontrar a los más deportivos pedaleando una bicicleta de carreras que les mantiene en forma. Ya que la bicicleta es un auténtico deporte.

Para otros, es más que nada un medio de transporte para ir al mercado, hacer la compra o tomar una copa en una terraza. Durante la temporada de verano, la mayoría de los centros de los pueblos están cerrados a la circulación.

Es, sobre todo, una excelente manera de pasear y los múltiples circuitos permiten descubrir a su propio ritmo nuevas facetas de la isla así como la variedad de sus paisajes: campo y bosque se alternan con marisma y litoral, y entre ellos aparecen vestigios históricos y monumentos notables.

¡Podrá elegir en función del tiempo, de sus deseos o de su coraje!

 

Las pistas para ciclistas

De Saint Martin hacia La Couarde, un itinerario de una veintena de kilómetros entre vides y huertas le hará descubrir el alma campesina de los habitantes de la isla.

De La Couarde hacia Loix, la pista para bicicletas bordea el mar y las salinas, revelando el alma especial de isleño y marinero que caracteriza a los habitantes de Ré.

También desde La Couarde pero hacia Les Portes en Ré, lejos de los coches, el camino cruza las salinas de parte en parte, permite descubrir las cabañas de los ostricultores donde es posible degustar las ostras de manera improvisada. El paseo surca la reserva natural de Lilleau des Niges donde pueden observarse, de cerca o de lejos, millares de pájaros poco asustadizos…

En el sur, entre Sablanceaux y Sainte Marie, pasando por La Flotte, el fuerte de la Prée, los vestigios de la Abadía de los Châteliers y las forti caciones de Saint Martin son testimonios del rico pasado histórico de la isla.

Finalmente, entre Saint Clément des Baleines y Les Portes, a la sombra de los pinos olorosos del bosque del Lizay, es posible abandonar momentáneamente la bicicleta para subir a las dunas, contemplar el mar desde la gran playa de la Conche y, si le apetece, darse un chapuzón.

Si se siente cansado, sepa que existe un sistema de autobús que le llevará a su punto de origen. Puede, pues, ir en bicicleta y volver en autobús, o al revés. Si prevé recorrer los 30 km de longitud de la isla, resulta bastante práctico.

El tiempo no transcurre de la misma manera cuando el paseo incita al descubrimiento y al callejeo.

Déjese convencer: prescinda del coche y coja una bicicleta…

 

Sobre todo, prudencia

Sentirse invadido por un sentimiento de libertad pedaleando una bicicleta no debe hacernos pensar que todo está permitido. Ante el éxito de este medio de locomoción, con un número creciente de adeptos, es indispensable tener en cuenta las normas de prudencia: circular en  la india, andar a pie en las zonas peatonales, respetar las señales de circulación (dirección prohibida, stop, etc.). Es necesario especialmente redoblar la vigilancia en las vías abiertas a la circulación de automóviles.

Durante el verano, para resolver los problemas menores, patrulla una brigada amarilla que interviene en caso de pinchazo, e informa y orienta a las personas perdidas.

En el suelo, un sistema astucioso de jalonamiento permite encontrar su situación muy sencillamente; las dos primeras letras indican el nombre del municipio, seguidas por cuatro cifras, el número del itinerario y la distancia con relación al inicio. En caso de problema, los servicios de ayuda pueden intervenir muy rápidamente con la simple indicación de estas balizas.

¡Pedalee, pero con prudencia!

 

Alquiler de bicicletas

Si no quiere traer su propio equipamiento, varias tiendas le propondrán fórmulas de alquiler en cada uno de los pueblos.

> ¿Viene solo? La bicicleta de paseo es la que le conviene.

> ¿Es deportista? La de B es ideal.

> ¿No es muy deportista? Opte por la bicicleta eléctrica.

> ¿Viene en pareja? Escoja un tándem.

> ¿Con sus hijos? Según su edad, se puede elegir entre el triciclo para los más valientes o el remolque para los menos valientes.

No es raro cruzarse con niños durmiendo la siesta en el remolque, confortablemente instalados al abrigo del viento y del sol, mientras los padres pedalean.

 

« Me preguntaba, si un paseo en bicicleta iba a agotarme. ¡Pues no fue así! Es cierto que la cumbre de la isla culmina a 19 m... ¡y nosotros descubrimos rincones de naturaleza salvajes y magníficos. ¡Cómo nunca lo habíamos hecho en coche! »

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